¿Qué
hay en el cigarrillo?
Un fumador
extrae en promedio el 80 % de los tóxicos presentes en el humo
de su cigarrillo
Para algunos investigadores
como el Dr K.H. Kinzel de la Universidad de Arkansas el cigarrillo
es una verdadera droga, más peligrosa y nociva que el alcohol,
la cocaína o la heroína. Ninguna otra sustancia es autoadministrada
con la persistencia, regularidad y frecuencia que el cigarrillo. En
un artículo publicado en la revista del American Council on Science
and Health expone sus observaciones.
Considerando que
un fumador promedio fuma entre uno y tres atados de cigarrillos al día,
y que inhala un promedio de diez bocanadas por cada cigarrillo recibirá
alrededor de 70.000 a 200.000 dosis anuales de tóxicos.
¿Qué
es los que hace al cigarrillo irresistible?
Sin duda la nicotina es la sustancia más adictiva contenida en
el tabaco. En contraste con otras drogas el sistema de liberación
de nicotina derivado del hábito de fumar acarrea consigo la incorporación
de más de 4.000 sustancias químicas nocivas que, en general
tienen que ver con el proceso de industrialización del tabaco
y con reacciones químicas que se producen durante la combustión
del cigarrillo.
Al quemarse un
cigarrillo produce más de 150.000 millones de partículas
de alquitrán por pulgada cuadrada, alquitrán que es incorporado
al pulmón en cantidades aproximadas a 250 gr al año.
El humo visible
del cigarrillo solo constituye un 5 a 8 % del proceso de combustión,
el resto, la fase de vapor o gaseosa del humo contiene además
de oxígeno y nitrógeno una variedad de sustancias tóxicas,
entre ellas monóxido de carbono, formaldehido, acroleína,
ácido cianhídrico.
El fumar es
un método altamente eficiente para la extracción de sustancias
Un fumador extrae
en promedio el 80 % de los tóxicos presentes en el humo, en el
caso del monóxido de carbono la absorción ronda el 50
%. El 20 % restante pasa a la atmósfera contaminando el aire
y contribuyendo a la polución.
La ironía
es que la mayoría de los tóxicos presentes en el cigarrillo
están estríctamente controlados por los Estados. Los
niveles máximos permitidos y los efectos dañinos de muchas
de estas sustancias obligan a las industrias a controlar sus procesos
a riesgo de recibir severas penas.
Las nitrosaminas
son un claro ejemplo, existen determinaciones de niveles máximos
permitidos en la cerveza, el jamón y hasta en las tetinas de
la mamaderas, una persona ingiere diariamente 1 microgramo diario de
estas sustancias, en contraste un fumador incorpora 17 veces más.
En 1976 un fabricante de combustible para cohetes liberó accidentalmente
dimetil-nitrosamina a la atmósfera, el nivel de absorción
de la comunidad local se estimó en 14 microgramos al día,
la planta fue rápidamente clausurada. En suma, los gobiernos
tratan de proteger a sus habitantes siempre y cuando el tóxico
no venga en o con el cigarrillo.
Para entender el
problema no bastan las cifras, el hábito de fumar debe ser visto
en su justa perspectiva, una perspectiva que mostrará efectos
adictivos, tóxicos, contaminantes, generadores de enfermedad
y también de hipocresía.
¿Qué
pasaría si una enfermedad matara 11.000 personas por día?
¿Cómo reaccionaría la comunidad médica?
¿Qué diría la prensa?
Lo más probable
es que la situación se manejara en términos apocalípticos,
y no sería para menos. Sin embargo esta situación está
ocurriendo, no es una fantasía, miles de personas mueren y solo
se previenen con un lema en la marquilla de sus cigarrillos "El
fumar es nocivo para la salud".
Las acciones y
las políticas están en deuda, una deuda que de no ser
saldada seguirá acumulando intereses en las cuentas pendientes
de todos los que de una u otra forma tienen que ver con la salud./TabacoUpdate