Cada diez
segundos, en algún lugar del mundo, el tabaco cobra una nueva
víctima.Si la actual tendencia continúa, se estima que en los próximos
30 a 40 años, se producirá una muerte cada 3 segundos.
En base a los patrones actuales de consumo, se predice que más
de 500 millones de personas morirán a causa del tabaco. Se
proyecta que para el 2020 el tabaco cobrará más víctimas
que el VIH, la tuberculosis, la mortalidad materna, los accidentes
de tránsito, el suicidio y el homicidio combinados. Dos simples
preguntas formuladas por el médico pueden iniciar una verdadera
revolución en el campo de la prevención. ¿Usted
fuma? ¿Está dispuesto a dejar de fumar? Una extensa
revisión de la literatura médica y más de 50
meta-análisis han concluído que en la actualidad existen
tratamientos efectivos para abandonar el hábito de fumar. Todos
los pacientes deben recibir, al menos un mínimo tratamiento
en cada visita a su médico.
La primera etapa de este proceso (identificación y evaluación
del nivel de consumo) separará a los pacientes en tres categorías.
Fumadores que desean dejar el hábito. En inglés el método
sugerido se ha llamado "5 A's" (Ask -Preguntar), (Advise
-Informar), (Assess-Evaluar), (Assist- Asistir), y (Arrange -Pautar).
Fumadores que no desean dejar el hábito. Para este grupo se
recomiendan las "5 R's". Intervención de motivación
(Relevance- Importancia), (Risks- Riesgos), (Rewards- Beneficios)
, (Roadblocks - Dificultades), y (Repetition - Repaso). Pacientes
que han dejado recientemente el hábito de fumar, reciben información
para evitar la recidiva.
Más
del 5 % de los pacientes que acuden a un centro de atención
primaria y reciben algún tipo de consejo de su médico
dejan de fumar durante al menos 12 meses.
Algunos autores
señalan que, intervenir sobre el consumo de tabaco tiene una
relación costo- efectividad superior a las producidas en otras
áreas de la prevención. La Food and Drug Administration
(FDA) señala que "Existen productos que pueden ayudar
a aliviar los síntomas físicos que provoca la abstinencia
de la nicotina, pero la ayuda profesional y el apoyo de amigos y familiares
es fundamental a la hora de superar la dependencia mental". El
cambio de una conducta no es un acto puntual, sino que un proceso
con varias etapas y que requiere un tiempo generalmente largo. Prochaska
y DiClemente crearon un modelo para la conducta de fumar, pero su
uso se ha extendido a la explicación de muchas otras formas
de comportamiento, sobre todo adictivas. Estos autores definieron
las etapas sucesivas de la siguiente forma:
Precontemplación:
La persona no ha considerado seriamente la idea de cambiar la conducta.
El fumador piensa que a él el tabaco no le perjudica y no está
preocupado por este tema. No se ha planteado nunca seriamente la posibilidad
de dejar de fumar. Típico de fumadores jóvenes sanos.
Contemplación:
Hay un planteamiento serio de cambio debido, en general, a la aparición
de síntomas o a experiencias cercanas de enfermedades o muertes
relacionadas con el tabaco. En este estadio, el fumador piensa que
debe y puede dejar de fumar, es capaz de fijar una fecha para hacerlo
y de plantearse cómo hacerlo.
Acción:
La persona está realizando los pasos necesarios para cambiar.
El fumador pone en práctica los planes que había hecho
anteriormente, e intenta dejar de fumar.
Recaída:
La persona vuelve a realizar la conducta que había intentado
cambiar.
Mantenimiento:
La persona que ya ha cambiado está evitando recaer.
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Valoración
del consumo de tabaco
La magnitud
y el riesgo derivados del hábito de fumar responden en
gran medida a la cantidad de cigarrillos consumidos, sin embargo
debe recalcarse que no existe un límite seguro en el
cual mantenerse (aún fumando un cigarrillo). Para valorar
el nivel de dependencia a la nicotina se han desarrollado distintas
escalas, entre ellas el test de Fagerstrom. Muy sencillo y rápido
permite su realización en el marco de una consulta corriente.
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/TabacoUpdate