Editorial:
La niebla
La sirena del buque sonando lastimeramente señala su presencia
a los demás. La niebla es una condición en la que los sentidos
se opacan poniéndonos en peligro. Claro que la niebla es un fenómeno
natural, el hombre no tiene control sobre ella. ¿Tiene el fumador control
sobre sus actos? Durante años su primer pensamiento ha sido el cigarrillo,
ha estado pendiente de ellos, de que no le falten. Ha rechazado viajes
largos o asistir a reuniones en las que no se puede fumar. El diagnóstico
de la dependencia al tabaco fue por primera vez añadido al Manual de
Estadísticas y Diagnósticos de los Desórdenes Mentales (DSM-III) elaborado
por la Asociación de Psiquiatría Americana en la tercera edición correspondiente
al año de 1980, fue cambiado a dependencia nicotínica en la tercera
edición revisada (DSM-III-R) publicada en 1987. Desde el reporte del
Departamento de Salud de los Estados Unidos en 1988 sobre las consecuencias
producidas por el consumo de tabaco y la adicción a la nicotina, se
le ha prestado mucha más atención a los aspectos adictivos del consumo
de cigarrillos y de otras formas de tabaco. El cambio ofreció una nueva
perspectiva al paciente fumador, su problema ya podía ser encarado como
una enfermedad; el médico podía ver en él a un paciente y no a un irresponsable
que jugaba con su vida. Sin embargo, la práctica diaria ofrece otro
panorama. Las campañas de prevención no han logrado su objetivo, cada
día se suman a las huestes de los fumadores miles de adolescentes, seducidos
por un hábito que aún es tolerado por la sociedad. Decidir dejar el
consumo de tabaco es una decisión difícil, sobre todo cuando el propio
cerebro pide más nicotina. Una niebla química opaca los sentidos, amenaza
las vidas. Todos los estratos de la sociedad deben hacer sonar sus sirenas,
poner en aviso a las personas hasta que la niebla se despeje. /TabacoUpdate