Dicen
que alguna vez, Buenos Aires tuvo un café en cada esquina, y
que en los barrios, la noche peregrinaba de un local a otro. Era una
ciudad con tiempo para arreglar el mundo desde una mesa de café,
con el bolsillo suelto y las esperanzas apretadas. En las mesas, un
pocillo de café se alargaba interminablemente, tanto como la
nostalgia impregnada por el humo de un cigarrillo...
Un recorrido por los viejos cafés de Buenos Aires.
Karina Donángelo
Cafés de Buenos Aires http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/turismo/cafes/
Tanto o más
interesante que la lección de otro día sobre los terribles
efectos del alcohol, resultó la que el maestro nos dio sobre
los males que produce el tabaco.
Si todos los fumadores fueran capaces de dominarse y de hacer sobre
El porteño, hombre de ley. Un ícono de la cultura contemporánea
que nos identifica. Como el Tango o el mate. Estamos hechos de la
sustancia más heterogénea. Nuestra historia.
¿Cuántos autores, cuántos guapos y marginales,
cuántos obreros e inmigrantes influyeron en nuestra esencia?
El faso siempre entre los labios, las noches de café,
la barra de la esquina, perfume del patio en las noches de verano.
Fumar para el porteño no es un hábito, es una postura.
Un decir quien es y de donde viene, un claro mensaje que denota que
su presencia no puede pasar desapercibida.
Sin embargo ese modelo de porteño ha sembrado la enfermedad,
la incapacidad y el dolor en generaciones. ¿Será por
ello que no se ven guapos ancianos?
Tal vez debamos fijar la mirada en los modelos que nuestros jóvenes
siguen, aquellos que presentan un nuevo estilo de porteño,
desenfrenado, irreverente, casi violento. Solo vinculado al antiguo
por el cigarrillo. Marketing aparte, como sociedad seguramente deberíamos
preocuparnos por la asociación cada vez más frecuente
entre alcohol, drogas y tabaco.
Este verdadero desafío sanitario debería incluirse en
la currícula escolar y en las campañas de prevención.
No para extinguir al porteño. Para educarlo.
De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan;
la ñata contra el vidrio,
en un azul de frío,
que sólo fue después, viviendo,
igual al mío...
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombros:
el cigarrillo, la fe en mis sueños
y une esperanza de amor.
Cafetín de Buenos Aires
Discépolo Mores
Fragmento
/TabacoUpdate