CONFLICTO
DE INTERESES
Reflexiones sobre la paradoja del
tabaco.
La nicotina es la sustancia adictiva legal, más accesible,
difundida, económica y mortal del mundo.
Un cigarrillo es un sistema de administración que libera en
promedio 10 mg de nicotina. Nada más, pero nada menos.
El tabaco es parte de la trama social, a lo largo de cientos de años
ha participado cada vez más de la vida de las personas, hasta
llegar a ser eje de economías y un medio de sustento para muchos,
el problema del fumador y la salud es solo la punta del iceberg.
Cerca de 900 mil personas en Argentina viven de la industria del tabaco.
Siete provincias de nuestro país ven en él uno de sus
principales recursos, en Misiones, por ejemplo, la producción
está en manos de unos 17 mil agricultores, que con sus familias
conforman un universo cercano a las 80 mil personas directamente vinculadas
al tabaco.
Argentina es el quinto país productor de tabaco del mundo.
Desde la producción, proceso, industrialización, exportación
y comercialización esta actividad aporta a la Nación
divisas por alrededor de 4.670 millones de pesos. Una reducción
de estos ingresos –advirtió la Federación de Productores
Tabacaleros– implicará necesariamente un impacto negativo
en la recaudación nacional.
Para tener idea del volumen del mercado, se puede señalar que
las dos multinacionales que funcionan en el país fabrican 2.200
millones de atados por año. Si apiláramos prolijamente
un paquete sobre otro alcanzaríamos la nada despreciable altura
de 42.200 kilómetros.
Para que toda esta estructura siga funcionando, son necesarios los
otros protagonistas: los fumadores. Claro que en esta actividad la
mitad de los consumidores morirá por el simple hecho de serlo.
La lealtad al producto el fumador suele pagarla con su vida. Esto
explica la imperiosa necesidad de lograr nuevos clientes, clientes
que saldrán de entre los jóvenes, entre los más
pobres, o los menos educados. La razón no es solamente ampliar
el mercado. ¡Es sostenerlo!
El "Nudo Gordiano" era un entrelazamiento de cuerdas con
que se ataba el yugo del carro del rey Gordio de Frigia. La leyenda
decía que quien lo desatase regiría sobre toda Asia
Menor. Muchos lo intentaron en vano, pero fue Alejandro Magno el que,
al no poder desatar el complicado nudo, acabó con él
con un tajo de su espada.
Tal vez estemos frente a otro “Nudo Gordiano”, uno mucho
más complejo y más fuerte que el que enfrentó
Alejandro; un nudo para el cual aún no ha sido forjada la espada.
Mientras esperamos, los ejércitos de hombres y mujeres de blanco
deberán pelear cada batalla cuerpo a cuerpo, es decir. Un paciente
a la vez..
/TabacoUpdate