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home editorial Humo blanco El cigarrillo al diván

Humo blanco

La relación entre el tabaco y los médicos siempre ha sido ambigua, signada por los vientos de la moda, por la carencia de formación y por el alto porcentaje de médicos fumadores. Ahora esa relación parece estar cambiando.

La relación entre el tabaco y los médicos siempre ha sido ambigua, signada por los vientos de la moda, por la carencia de formación y por el alto porcentaje de médicos fumadores. Ahora esa relación parece estar cambiando.
En Diciembre de 1994a el diario El Mundo de Madrid señalaba acerca de un importante Congreso Europeo de Medicina.
”Cerca de 5.000 especialistas en cáncer, procedentes de prestigiosos hospitales y centros de investigación de toda Europa, abarrotaron el edificio. El ambiente estaba cargado de excitación científica... y de humo de tabaco. Y es que, entre las modernas conferencias organizadas por la Sociedad Europea de Oncología Médica sobre la lucha contra el cáncer de pulmón y otros tumores generalmente fatales, buena parte de los mejores médicos de Europa aprovecha la mínima oportunidad para fumarse un pitillo.”
Para Peter Boyle, jefe de Epidemiología del Instituto Europeo de Oncología, en Milán, el cáncer de pulmón podría erradicarse casi por entero eliminando el tabaco. Los oncólogos y demás médicos deben dar ejemplo.
Muchos de nuestros médicos ya eran fumadores al ingresar en la Universidad y su ejemplo podría confirmar que la cesación tabáquica no depende de la información ya que durante seis años los profesionales recibieron infinidad de datos y demás referencias estadísticas sobre el efecto nocivo del tabaco sobre la salud y aún así continuaron fumando.

Un problema global

Un informe del Ministerio de Sanidad de España señala que los médicos españoles siguen siendo los que más fuman de Europa.

Los datos indican que casi cuatro de cada 10 profesionales sanitarios son adictos al tabaco.
Un trabajo publicado en Cuba sobre el tabaquismo entre trabajadores de la salud concluyó que; 32% de los médicos y el 46% de las enfermeras fumaban en el momento de la encuesta (Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 2000; 16 (3):221-6).

¿Es la percepción distorsionada sobre los riesgos del fumar lo que hace fumadores a los médicos? ¿O simplemente se trata de una adicción oculta debajo del guardapolvo?
En el Libro: Los Médicos y el Tabaco. El gran reto de la medicina, Sir Richard Doll autor del prólogo refiere que en 1951, él y el Prof. Austin Bradford Hill investigaban la relación entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón para confirmar o refutar las conclusiones a que habían llegado en un estudio que habían hecho sobre los hábitos de fumar de pacientes con cáncer y sin él. A Bradford Hill se le ocurrió una magnífica idea: sugirió que preguntasen a los médicos sobre su consumo de tabaco y que, después realizaran un seguimiento prolongado para ver cuales fallecían antes, y si la mortalidad por cáncer del pulmón variaba tal y como habían pronosticado en estudios anteriores. Así, estos dos investigadores británicos consiguieron realizar un estudio epidemiológico único sobre la relación entre consumo de tabaco y cáncer de pulmón a lo largo de 40 años.

Sobre el tema el Dr. Doll reflexiona: “Los resultados del estudio realizado sobre los facultativos no tardaron en aparecer, y sospecho que el hecho de que las observaciones se realizaran sobre ellos mismos y sus colegas constituyó la razón fundamental por la cual los médicos británicos, como grupo, se convencieron tan pronto de la existencia de una relación causal, y reaccionaron dejando de fumar.”

A pesar que con los años el peso de la evidencia científica ha señalado el papel que cumplen el tabaco y el hábito de fumar en la génesis de mortalidad prematura, y aunque para la mayoría de los médicos, el tabaco será la mayor causa de enfermedad evitable que afrontarán durante su vida profesional. La polémica continúa.

En la Revista de Postgrado de la VI Cátedra de Medicina de la UBA de Febrero 2003 se publica una encuesta denominada “Tabaquismo en futuros médicos” sus resultados mostraron una prevalencia del 33,3% de fumadores activos. Otros estudios realizados en la Argentina mostraron que el 40% de la población de entre 15 y 65 años fuma. Lo llamativo es que el 35% de los médicos argentinos fuma. En Tucumán, de acuerdo con una investigación local, el porcentaje de fumadores se eleva al 54,8% entre los profesionales de la salud.
Según encuestas llevadas a cabo por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: un 30% de los médicos y 38% del personal de enfermería son fumadores.
La Organización Mundial de la Salud destaca que Argentina es el país con mayor proporción de fumadores de América latina: 40 por ciento de la población adulta fuma. La industria del tabaco vende 180 millones de paquetes de cigarrillos por mes y maneja más de 5 mil millones de pesos anuales.

La actitud del médico, por sus conductas o por su tolerancia hacia determinados modelos sociales puede tener influencia en la comunidad.


En el mundo comienzan a fumar 100.000 personas nuevas por día

A lo largo de tres décadas la industria tabacalera ha utilizado en distintas oportunidades conceptos o situaciones que vinculaban a los profesionales de la salud y el tabaco.
Un famoso afiche señalaba que 20.679 médicos afirmaban que los cigarrillos Luckies eran “menos irritantes que otras marcas”.
Imágenes de profesionales de salud, verdaderos modelos de mé-dicos, de dentistas, o de enfermeras, fueron utilizados a menudo conjuntamente con slogans que recomendaban una u otra marca de cigarrillos por sus efectos y por reducir al mínimo los riesgos de salud o para insinuar que fumar una marca específica de cigarrillos era más seguro que otras.
En 1913 aparece en los Estados Unidos el primer cigarrillo moderno: “El Camel”. Junto con las modernas técnicas de manufactura se desarrollan nuevas y más eficientes acciones de marketing, una de las más afamadas señalaba que esa marca era la preferida por los facultativos. Tal fue el impacto de este tipo de publicidad que entre 1920 y 1950 las principales fábricas de los EEUU utilizaban regularmente los temas de salud en sus avisos.
En 1933 la prestigiosa revista JAMA (Journal of the American Medical Association) publica su primer publicidad de tabaco (Chesterfield) práctica que duraría 20 años.
En 1935 la influyente revista Fortune cita que todas las evidencias sobre el “mal” que ocasiona el tabaco suman prácticamente “Cero”. En 1939, la misma revista señala que el 53% de los varones de EEUU fuma, cifra que trepa al 66% en los menores de 40.

Los años de post guerra verán un rápido incremento de los casos de cánceres, especialmente pulmonares. Poco a poco la evidencia comienza a poner freno a este tipo de publicidad y nuevos modelos vinculados al deporte, a los estilos de vida, etc, se popularizan.
Argentina también tuvo publicidades que asociaban la salud con distintas marcas.
Por ejemplo Condal, recalcaba: ¡No afectan su Salud!

El Día Mundial Sin Tabaco 2005 se centra en el papel fundamental que desempeñan los profesionales de la salud en la lucha contra el tabaco.
Con tal motivo y dentro del Programa Nacional de Control del Tabaco el Ministerio de Salud presentó la Guía Nacional de Hospitales libres de humo de tabaco, y la Guia Nacional de Tratamiento de la Adicción al Tabaco. Las mismas se pueden descargar de http://www.msal.gov.ar/htm/site_tabaco/index.asp

Se estima que alrededor de 40.000 personas mueren anualmente en Argentina por efecto del tabaco, y un número mucho mayor sufre problemas de salud relacionados con su consumo. En febrero de 2003 Argentina recibió el Premio 'Cenicero Sucio' otorgado por 180 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo que la eligieron para esa distinción sarcástica, como consecuencia de la postura de nuestra delegación en la reunión que, en Ginebra, procuraba establecer un Convenio Marco para el Control del Tabaco.

En nuestro país, el día de hoy, habrán de morir más de cien personas por causas atribuibles al tabaquismo, y lo peor, lo más incomprensible aún, es que el quince por ciento de esas muertes la padecerán personas que nunca en su vida han probado un cigarrillo, es decir, fumadores pasivos.

Recientemente en la Jornada "El costo del tabaco en el sector público y privado de Argentina" el Ministro de Salud de nuestro país señaló:
“Estamos trabajando sobre la causa más importante de la pérdida de cantidad y calidad de vida que tenemos los argentinos y que podemos eliminar. Esto significa que estamos ante un fenómeno de una enorme magnitud social, de una verdadera epidemia, epidemia que alguna vez tuvo una propaganda legitimadora que nos ha llevado a la actual situación en la que, si no tomamos las medidas necesarias, nos vamos a fumar el futuro".

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