Originalmente los romanos dividieron a las personas en cives y peregrini reservando el segundo término para los extranjeros. Sin embargo en la actualidad la palabra “peregrino” es sinónimo de Santiago de Compostela (capital de Galicia, donde se encuentra la Catedral que guarda los restos del Apóstol Santiago).
Desde que la ONU declaró el camino de Santiago como Patrimonio Universal de la Humanidad, las cifras de peregrinos han aumentado espectacularmente. Ese año habían solicitado la 'Compostela' o pasaporte 2.491 personas. En 1991, el número había aumentado hasta 7.274. En 1993, Año Santo Jacobeo, la Xunta de Galicia realizó una gran campaña de promoción y fueron 100.000 las personas que peregrinaron. En 1999 se concedieron 250.000 y más de nueve millones de personas visitaron Santiago. Durante el año 2006 más de 300.000 personas de cincuenta nacionalidades pernoctaron en albergues para peregrinos.
Cada viajero llega al Camino por distintas razones. Muchos caminaran los más de 700 kilómetros y llegarán a la meta por motivos espirituales, otros por aventura o simplemente para recorrer estas legendarias tierras de una forma diferente. Lo cierto es que sin importar cual sea esa motivación todos deberán comprometer su capacidad de resistencia y su voluntad o no lo lograrán.
La TVG (televisión autonómica gallega) ha estrenado un nuevo “reality show”, que se llama “O Gran Camiño”, en el que sus participantes, se comprometen a dejar de fumar mientras cumplen las distintas etapas del Camino de Santiago, desde Roncesvalles (Francia) hasta Compostela.
La Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, que patrocina el mencionado programa, ha aprovechado para animar a los espectadores a dejar el tabaco. Entre los que se inscriban en la iniciativa 'Déiaxo e gaña saúde' se sortearán distintos premios (un crucero, viajes a Roma o Dublín, estancias en un balneario, cheques regalo…).
En cierta forma toda persona es un peregrino, un viajero. Y todo fumador sabe que su viaje será más corto si no abandona el hábito; pero el camino está allí para ser transitado, y no será el cigarrillo la mejor compañía… Ni la indiferencia.